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¿Por qué se apagan? 🤔

¿Por qué a veces no me doy cuenta? · 8 min

De dónde viene

¿Por qué a veces no me doy cuenta? · 10 min

De dónde viene

¿Por qué a veces no nos sale? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Sabías que hasta los bebés tienen antenas?

La idea
  • Nacemos con antenas. Unos científicos vieron que hasta los bebés chiquitos se preocupan cuando alguien llora. (Davidov y otros, 2021) ¡Todos las tenemos!
  • Se apagan cuando estamos ocupados: jugando, mirando la pantalla o con prisa.
  • Se apagan cuando algo nos da miedo o vergüenza: cuando alguien llora y no sabemos qué decir.
  • Se apagan con los que no conocemos: con nuestros amigos se encienden fácil, pero con el niño nuevo, o con el que nadie mira, cuesta más.
  • Adivinar no sirve mucho. Cuando tratamos de adivinar lo que siente alguien, muchas veces nos equivocamos. ¡Preguntar funciona mucho mejor! (Eyal, Steffel y Epley, 2018)
Para tocar

¿Verdad o mentira?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Las antenas se tienen o no se tienen.»

    Respuesta

    Mentira. Todos las tenemos, y se pueden entrenar.

  2. «Si adivino lo que siente mi amigo, siempre acierto.»

    Respuesta

    Mentira. ¡Mejor pregúntale!

  3. «Llorar es de bebés.»

    Respuesta

    Mentira. Todos lloramos, los grandes también.

  4. «Puedo encender mis antenas cuando quiera.»

    Respuesta

    Verdad. Solo hay que mirar y preguntar.

La escena

Cuando su amiga Camila se raspa la rodilla, Lía corre a ayudarla.

Ese mismo día, un niño de otro curso está solo en un rincón, con cara triste. Lía no lo ve. Nadie lo ve.

El ejercicio

El detective de caras 🔍

El adulto pone una cara (feliz, triste, enojada, asustada, cansada) y el niño adivina. Después, el niño pregunta: «¿Qué te pasa?». Y el adulto cuenta una historia corta.

Solo para el adulto: en escuelas de Canadá, un programa en el que un bebé visitaba la clase y los niños aprendían a leer lo que sentía bajó las peleas, según sus profesores. (Schonert-Reichl y otros, 2012) Nombrar emociones en casa («te noto triste», «parece que estás enojado») ayuda a que los niños aprendan a verlas.

Para hoy

Busca a alguien que nadie mira y pregúntale cómo está.

Para conversar

¿Cuándo se te apagan más las antenas?

Lo que viene

La historia de Martín.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Si tu mejor amigo sube una historia triste, le escribes enseguida. Si la sube alguien del curso con quien nunca hablas, sigues pasando historias.

La idea

1. Nace temprano. Ya en el primer año de vida, muchos bebés muestran preocupación cuando alguien a su lado sufre. (Davidov y otros, 2021)

2. En la adolescencia puede bajar un tiempo, y vuelve. En casi 500 adolescentes seguidos seis años, la preocupación por los demás bajó en muchos chicos entre los 13 y los 16 años, y después volvió a subir. En las chicas se mantuvo. (Van der Graaff y otros, 2014) No es que seas mala persona: es una etapa. Y se puede entrenar.

3. También es una decisión. Nos alejamos por el dolor (sentir con el otro duele), por el costo (si me doy cuenta, tengo que hacer algo) o por la competencia (cuesta sentir con alguien a quien envidias). (Zaki, 2014)

4. Tiene un punto ciego. Sentimos más por los nuestros: el amigo, el que se parece a nosotros. Al resto casi no lo vemos. (Batson y otros, 1995) Por eso hay que ampliar el círculo a propósito.

5. Adivinar falla. Imaginar lo que siente el otro no te hace acertar. Preguntarle, sí. (Eyal, Steffel y Epley, 2018)

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «La empatía se tiene o no se tiene.»

    Respuesta

    Falso. Se entrena.

  2. «Si lo entiendo, le estoy dando la razón.»

    Respuesta

    Falso. Entender por qué alguien se siente así no es aprobar lo que hizo.

  3. «Si me pongo en su lugar, ya sé lo que siente.»

    Respuesta

    Falso. Imaginar no te hace acertar. Pregunta.

  4. «Mostrar lo que sientes es de débiles.»

    Respuesta

    Falso. Deja que otros te acompañen.

La escena

Dani sube una historia: «Día horrible». A Teo le llegan diez mensajes de amigos preguntándole qué pasó. Teo también le escribe.

Esa misma semana, Lucas, el compañero nuevo, escribe en el grupo del curso: «¿Alguien me puede explicar la tarea? Esta semana no he podido con nada».

Nadie le responde. Teo tampoco.

El ejercicio

¿Cuándo la apagas tú?

1 · Piensa en una vez que no acompañaste a alguien.

2 · ¿Por qué fue?

Escribe aquí…

3 · ¿Quién está fuera de tu círculo y podría necesitar que alguien lo vea?

Para hoy

Pregúntale cómo está a alguien con quien casi nunca hablas.

Bitácora

¿Qué razón se repite más en ti?

Lo que viene

Un audio de madrugada, y un emoji.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Puedes llorar con una película.

Y no darte cuenta de que la persona que vive contigo lleva una semana mal.

¿Cómo puede ser?

La idea
  1. Nace temprano

    Un grupo de investigadores siguió a 165 bebés desde los tres hasta los dieciocho meses. Ya en el primer año de vida, muchos mostraban preocupación cuando alguien a su lado sufría. Y los que más se preocupaban fueron los que más ayudaron después. (Davidov y otros, 2021)

    La empatía no hay que inventarla. Ya estaba ahí. Lo que hay que hacer es cuidarla, porque con los años se puede apagar.

  2. También es una decisión

    Sentir con el otro es en parte automático. Pero los investigadores proponen que también es en parte una decisión, aunque casi nunca la tomamos a propósito. (Zaki, 2014)

    Hay tres cosas que nos alejan de la empatía:

    • El dolor: sentir con el otro duele, y buscamos no sentirlo.
    • El costo: si me doy cuenta, quizá tenga que hacer algo, y no tengo tiempo.
    • La competencia: es difícil sentir con alguien con quien compites, o a quien envidias.

    Y hay cosas que nos acercan: querer estar cerca de alguien, sentirnos bien y que nos importe lo que los demás piensen de nosotros.

    Saber esto te da control. Cuando notes que te alejas, puedes preguntarte: ¿me estoy alejando por el dolor, por el costo o por la competencia?

  3. La apagamos para protegernos

    En una serie de experimentos, las personas sintieron menos compasión ante un grupo grande de personas que sufrían que ante una sola. Pero solo pasó cuando esperaban que les pidieran ayudar. Sin esa expectativa, el grupo grande sí las conmovía más. (Cameron y Payne, 2011)

    No es frialdad. Es que, cuando sentimos que no vamos a poder con algo, apagamos lo que sentimos antes de que nos pida algo.

    Lo mismo pasa en casa: cuando alguien que queremos está muy mal, a veces nos alejamos justo porque no sabemos cómo ayudar.

  4. Tiene un punto ciego

    La empatía no reparte por igual. Sentimos más por los cercanos, por los que se parecen a nosotros y por los que tienen una cara y una historia.

    En un experimento, las personas que sintieron empatía por alguien lo adelantaron en una lista de espera, por encima de otras personas que también lo necesitaban. (Batson, Klein, Highberger y Shaw, 1995)

    Por eso la empatía sola no basta para ser justos. Hay que ampliar el círculo a propósito: preguntar también por el que no es de tu grupo, el que no te cae bien o el que nadie mira.

  5. Adivinar falla

    «Ponte en sus zapatos» es un buen consejo, pero tiene un límite. En 25 experimentos, imaginar lo que sentía o pensaba otra persona no hizo a la gente más certera. A veces la hizo equivocarse con más seguridad. Lo que sí funcionó fue preguntarle. (Eyal, Steffel y Epley, 2018)

    Imaginar te acerca. Preguntar te da la respuesta.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «La empatía se tiene o no se tiene.»

    Respuesta

    Falso. Nace temprano, se puede apagar y se puede entrenar.

  2. «Si lo entiendo, le estoy dando la razón.»

    Respuesta

    Falso. Entender por qué alguien se siente así no es aprobar lo que hizo.

  3. «Si me pongo en su lugar, ya sé lo que siente.»

    Respuesta

    Falso. Imaginar no te hace acertar más. Preguntar, sí.

  4. «Hay que ser fuerte y no llorar.»

    Respuesta

    Falso. Mostrar lo que sientes no es debilidad, y deja que otros te acompañen.

La escena

En la noticia, una familia lo perdió todo en una inundación. Mara se emociona.

—Qué terrible. Hay que ayudar.

A la semana, en el chat del trabajo, piden ayuda para una compañera de limpieza a la que se le inundó la casa. Mara no la conoce bien. Ve el mensaje, piensa «después», y no vuelve a abrirlo.

Esa misma noche, Teo pasa por la sala con los ojos hinchados. Mara está mirando el celular. Le dice «buenas noches» sin levantar la vista.

En una semana, Mara usó las tres salidas: se emocionó con la familia de la noticia porque tenía una cara y una historia; no ayudó a la compañera porque iba a costarle algo, y no vio a su hijo porque estaba en otra parte. No es mala persona. Es una persona con la empatía en automático.

El ejercicio · 8 min

¿Cuándo la apagas tú?

Paso 1 · Recuerda una vez reciente en que te alejaste del dolor de alguien: no llamaste, cambiaste de tema o hiciste como que no viste.

Paso 2 · Busca la causa. ¿Qué te alejó?

Escribe aquí…

Paso 3 · Tu punto ciego. ¿Por quién sientes poco, aunque esté cerca? Un compañero, un vecino, alguien de tu familia con quien no te llevas bien.

Paso 4 · Completa la frase.

Para hoy

Pregúntale a alguien cómo está sin suponer la respuesta. Y si dice «bien», pregunta otra vez: «¿Bien de verdad?».

Bitácora

¿Por quién te cuesta sentir? ¿Qué crees que no sabes de esa persona?

Lo que viene

Un hijo que deja de contar cosas. Un «no es para tanto» que se repite durante meses.

En la próxima lección vas a ver lo que cuesta la empatía que falla, y también lo que cuesta la que no tiene límite.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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