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Si el imán manda 🌧️

¿Qué me quita el imán? · 8 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si sigo así? · 10 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si sigo así? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

Cinco minutos más parece poquito. ¿Y si pasa todos los días?

Para tocar

La historia de Lía

Caso 1

Cinco minutos más

Lía ve videos después de la escuela.4 viñetas · Un lunes → Unos meses después

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Un lunes

    Lía ve videos después de la escuela. Cuando Mara le dice que ya es hora, Lía pide «cinco minutos más». Mara dice que sí.

    Qué se pudo hacer aquí

    Pedir el aviso de cinco minutos antes, elegir el último video y apagarla ella misma.

  2. Una semana después

    Cada vez que hay que apagar la tablet, Lía llora y grita. Los «cinco minutos» ya son una hora. Ve videos en la cama hasta tarde.

    Qué se pudo hacer aquí

    Hacer un acuerdo en familia: a qué hora se apagan las pantallas y dónde duermen.

  3. Un mes después

    Lía llega cansada a la escuela. Le cuesta poner atención y se le olvidan las cosas. Ya no tiene ganas de jugar en el recreo.

    Qué se pudo hacer aquí

    Dejar todas las pantallas fuera del cuarto en la noche, para que su cuerpo descanse.

  4. Unos meses después

    Lía dice que todo es aburrido sin la tablet. Ya no se le ocurren juegos, y cuando sus amigos la invitan prefiere quedarse con los videos.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía puede. Hacer su caja del aburrimiento y jugar un ratito cada día sin pantallas, con alguien.

El costo: El sueño, las ganas de jugar y las tardes con sus amigos.

Lo que dicen los datos: Unos científicos revisaron muchos estudios con niños y jóvenes, y vieron que los que tienen pantallas en el cuarto en la noche duermen menos y peor, aunque no las usen. Fuente: Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208.

Hoy: Esta noche, que todas las pantallas duerman fuera de tu cuarto.

La idea

El imán le quitó a Lía tres cosas: el sueño, las ganas de jugar y las tardes con sus amigos. Y nada de eso se lo quitó de golpe: fue de a cinco minutos.

El ejercicio

¿Qué te quita el imán?

Dibuja tres cosas que te gustan mucho y que no son pantallas. ¿Cuánto tiempo les diste esta semana?

Para hoy

Esta noche, que todas las pantallas duerman fuera de tu cuarto.

Para conversar

¿Qué te gustaría hacer más si el imán jalara menos?

Lo que viene

Historias de un hombre al que todos buscaban, y que sabía a quién mirar.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Para empezar

Un «ratito» después de acostarte. Todas las noches.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

Hasta las 3 a. m.

El grupo de amigos chatea todas las noches.4 viñetas · Comienzo de clases → Fin de año

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Comienzo de clases

    El grupo de amigos chatea todas las noches. Teo se queda «un rato» después de acostarse. Se duerme a la una, pero al otro día está bien.

    Qué se pudo hacer aquí

    Decidir una hora para dejar el celular afuera del cuarto, antes de que se vuelva costumbre.

  2. Un mes después

    Ahora se duerme a las tres. En la mañana no se acuerda de lo que estudió y se duerme en la primera clase. Está de mal humor con todos.

    Qué se pudo hacer aquí

    Avisar en el grupo: «Me desconecto a las 11, mañana leo todo». Casi siempre alguien más lo estaba esperando.

  3. A mitad de año

    Las notas bajan. En el fútbol ya no le da la energía y el entrenador lo deja en la banca. Teo dice que no le importa.

    Qué se pudo hacer aquí

    Probar una semana con el celular cargando fuera del cuarto, y ver cómo cambia el cuerpo.

  4. Fin de año

    Teo tiene que repetir dos materias en vacaciones y se sale del equipo. Sus papás le quitan el celular de noche como castigo, y la pelea en casa es peor que nunca.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía se puede. Hacer un acuerdo en familia, no un castigo: una hora para que todos los celulares, también los de los papás, duerman afuera.

El costo: Un año de clases, el equipo y muchas peleas en casa, por unas horas de chat que al otro día nadie recordaba.

Lo que dicen los datos: Una revisión de muchos estudios con niños y jóvenes de 6 a 19 años encontró que tener un celular o tablet en el cuarto de noche se asociaba con dormir menos, dormir peor y tener más sueño durante el día, aunque no se usara. Fuente: Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208.

Hoy: Esta noche deja el celular cargando fuera de tu cuarto.

La idea

El sueño. Tener el celular en el cuarto de noche se asoció con dormir menos y peor, aunque no se usara. (Carter y otros, 2016)

Tus amigos. Cuando alguien mira el celular mientras otro le habla, la conversación se siente peor y el otro se siente menos importante. (Chotpitayasunondh y Douglas, 2018) Como Dani en la pizzería.

El otro lado: el celular también acerca. El grupo que te apoya cuando estás mal, la llamada a la abuela, el amigo que vive lejos. La pregunta no es «celular sí o no», sino «para qué».

El ejercicio

La cuenta

1 · ¿Qué te has perdido por estar en la pantalla?

2 · ¿A qué hora te duermes de verdad, por el celular?

3 · ¿Para qué te sirve el celular de verdad? Escribe una cosa buena.

Para hoy

Esta noche, deja el celular cargando fuera de tu cuarto.

Bitácora

¿Cómo dormiste?

Lo que viene

Alguien al que buscaban todos, todo el tiempo, y que sabía a quién mirar.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Nadie deja de contarte cosas de un día para otro.

Va dejando de hacerlo de a poco, cada vez que le contestas mirando una pantalla.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

Un minuto nada más

Cada noche, en la cena, Lía le cuenta a Sam todo lo que pasó en la escuela.4 viñetas · Lía tiene 6 años → Lía tiene 14 años

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Lía tiene 6 años

    Cada noche, en la cena, Lía le cuenta a Sam todo lo que pasó en la escuela. Sam contesta «ajá, qué bien» mientras revisa el celular. Es solo un minuto, piensa. Mañana la escucha mejor.

    Qué se pudo hacer aquí

    Dejar el celular en otro lugar durante la cena y mirarla mientras habla. Para ella, ese rato es el más importante del día.

  2. Lía tiene 8 años

    Lía ya no empieza contando. Ahora pregunta primero: «¿Me estás escuchando?». Sam dice que sí sin levantar la mirada. Ella se va a su cuarto a mitad de la historia.

    Qué se pudo hacer aquí

    «Perdón, no te estaba escuchando. Cuéntamelo otra vez, que ahora sí te escucho.» Los niños perdonan rápido cuando ven que el adulto se da cuenta.

  3. Lía tiene 11 años

    En la cena cada uno mira su pantalla. Nadie lo decidió: simplemente pasó. Lía les cuenta las cosas importantes a sus amigas, no a sus papás.

    Qué se pudo hacer aquí

    Proponer una mesa sin pantallas y empezar por uno mismo, sin sermones.

  4. Lía tiene 14 años

    Sam se entera por otra mamá de que Lía lleva meses triste por un problema con una amiga. Quiere hablar con ella. Lía le contesta con monosílabos, sin levantar la vista del celular. Sam se reconoce en ella.

    Qué se pudo hacer aquí

    Nunca es tarde. Pedirle perdón por todas las veces que no la escuchó, y estar disponible de verdad, aunque al principio ella no quiera hablar.

El costo: La confianza de una hija justo en los años en que más la iba a necesitar.

Lo que dicen los datos: En un estudio con familias, las interrupciones de la tecnología en el tiempo de los papás con sus hijos se asociaron con más problemas de conducta en los niños. Es una asociación: no prueba que una cosa cause la otra, pero muestra un patrón que vale la pena mirar. Fuente: McDaniel, B. T. y Radesky, J. S. (2018). Technoference: Parent distraction with technology and associations with child behavior problems. Child Development, 89(1), 100–109.

Hoy: La próxima vez que alguien de tu casa te cuente algo, aparta el celular y míralo hasta que termine.

La idea
  1. Lo que le cuesta a quien tienes al frente

    En un experimento, mientras más miraba el celular una persona durante una conversación, peor se sentía la conversación para la otra, y menos satisfecha quedaba con la relación. La razón: se sentía menos importante, como si no perteneciera. (Chotpitayasunondh y Douglas, 2018)

    Pasa hasta entre desconocidos. Personas que esperaban juntas en una sala se sonrieron menos cuando tenían el celular que cuando no lo tenían. (Kushlev, Hunter, Proulx, Pressman y Dunn, 2019)

  2. Lo que cuesta en casa

    Casi la mitad de los adolescentes (46 %) dice que sus papás se distraen con el celular, al menos a veces, cuando ellos intentan hablarles. Menos de un tercio de los papás lo reconoce. (Pew Research Center, 2024)

    Y en familias con hijos pequeños, las interrupciones de la tecnología en el tiempo con los papás se asociaron con más problemas de conducta en los niños. No prueba que una cosa cause la otra, pero muestra un patrón que vale la pena mirar. (McDaniel y Radesky, 2018)

    Los hijos aprenden a qué cosas les damos atención mirando a qué cosas les damos atención. Lía aprendió a mirar su celular en la mesa. No se lo enseñó nadie. Lo vio.

  3. Lo que te cuesta a ti

    El sueño, cuando el celular duerme contigo. El descanso, cuando el trabajo te alcanza en todas partes. Y algo que casi no se nota: los ratos de silencio en los que pensabas tus cosas, como Sam en la fila del banco.

  4. El otro lado: el celular también acerca

    En un experimento grande, un grupo de personas dejó Facebook durante cuatro semanas. Ganaron tiempo, que usaron en parte para estar con familia y amigos, y su bienestar mejoró un poco. Pero también estuvieron menos informadas de las noticias. (Allcott, Braghieri, Eichmeyer y Gentzkow, 2020)

    Por eso esta ruta no te pide que tires el celular. Te pide que te preguntes para qué. Una videollamada con alguien que vive lejos, un mensaje a quien está solo, una foto que une a la familia: eso también es el celular.

El ejercicio · 10 min

La cuenta

Paso 1 · Lo que te perdiste. ¿Hay un momento que te perdiste por estar en la pantalla? Una vuelta en el columpio, una historia, una cara.

Paso 2 · Quién dejó de hablarte. ¿Hay alguien que, cuando miras el celular, deja de contarte cosas, o te pregunta «¿me estás escuchando?»?

Paso 3 · Tu peor hora. ¿A qué hora del día le das tu peor atención a tu gente? (Al llegar del trabajo, en la cena, antes de dormir…)

Paso 4 · Lo que acerca. ¿A quién podrías usar el celular para acercarte esta semana? Una llamada, un mensaje, una foto.

Para hoy

La próxima vez que alguien de tu casa te cuente algo, aparta el celular y míralo hasta que termine.

Bitácora

¿Qué te ha costado más: lo que te perdiste, o lo que tu gente dejó de contarte?

Lo que viene

Hasta ahora viste cómo se disfraza el celular, por qué cuesta soltarlo y lo que cuesta no hacerlo.

En la próxima lección vas a ver a alguien que tenía mil cosas pidiendo su atención, y aun así elegía a quién mirar, quitaba el ruido y sabía descansar.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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