Cinco minutos más parece poquito. ¿Y si pasa todos los días?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La historia de Lía
Caso 1Cinco minutos más
Lía ve videos después de la escuela.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- Un lunes
Lía ve videos después de la escuela. Cuando Mara le dice que ya es hora, Lía pide «cinco minutos más». Mara dice que sí.
Qué se pudo hacer aquí
Pedir el aviso de cinco minutos antes, elegir el último video y apagarla ella misma.
- Una semana después
Cada vez que hay que apagar la tablet, Lía llora y grita. Los «cinco minutos» ya son una hora. Ve videos en la cama hasta tarde.
Qué se pudo hacer aquí
Hacer un acuerdo en familia: a qué hora se apagan las pantallas y dónde duermen.
- Un mes después
Lía llega cansada a la escuela. Le cuesta poner atención y se le olvidan las cosas. Ya no tiene ganas de jugar en el recreo.
Qué se pudo hacer aquí
Dejar todas las pantallas fuera del cuarto en la noche, para que su cuerpo descanse.
- Unos meses después
Lía dice que todo es aburrido sin la tablet. Ya no se le ocurren juegos, y cuando sus amigos la invitan prefiere quedarse con los videos.
Qué se pudo hacer aquí
Todavía puede. Hacer su caja del aburrimiento y jugar un ratito cada día sin pantallas, con alguien.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: El sueño, las ganas de jugar y las tardes con sus amigos.
Lo que dicen los datos: Unos científicos revisaron muchos estudios con niños y jóvenes, y vieron que los que tienen pantallas en el cuarto en la noche duermen menos y peor, aunque no las usen. Fuente: Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208.
Hoy: Esta noche, que todas las pantallas duerman fuera de tu cuarto.
El imán le quitó a Lía tres cosas: el sueño, las ganas de jugar y las tardes con sus amigos. Y nada de eso se lo quitó de golpe: fue de a cinco minutos.
¿Qué te quita el imán?
Dibuja tres cosas que te gustan mucho y que no son pantallas. ¿Cuánto tiempo les diste esta semana?
Esta noche, que todas las pantallas duerman fuera de tu cuarto.
¿Qué te gustaría hacer más si el imán jalara menos?
Historias de un hombre al que todos buscaban, y que sabía a quién mirar.
Terminar y seguir con la lección 5 →Un «ratito» después de acostarte. Todas las noches.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La línea de tiempo
Caso 1Hasta las 3 a. m.
El grupo de amigos chatea todas las noches.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- Comienzo de clases
El grupo de amigos chatea todas las noches. Teo se queda «un rato» después de acostarse. Se duerme a la una, pero al otro día está bien.
Qué se pudo hacer aquí
Decidir una hora para dejar el celular afuera del cuarto, antes de que se vuelva costumbre.
- Un mes después
Ahora se duerme a las tres. En la mañana no se acuerda de lo que estudió y se duerme en la primera clase. Está de mal humor con todos.
Qué se pudo hacer aquí
Avisar en el grupo: «Me desconecto a las 11, mañana leo todo». Casi siempre alguien más lo estaba esperando.
- A mitad de año
Las notas bajan. En el fútbol ya no le da la energía y el entrenador lo deja en la banca. Teo dice que no le importa.
Qué se pudo hacer aquí
Probar una semana con el celular cargando fuera del cuarto, y ver cómo cambia el cuerpo.
- Fin de año
Teo tiene que repetir dos materias en vacaciones y se sale del equipo. Sus papás le quitan el celular de noche como castigo, y la pelea en casa es peor que nunca.
Qué se pudo hacer aquí
Todavía se puede. Hacer un acuerdo en familia, no un castigo: una hora para que todos los celulares, también los de los papás, duerman afuera.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: Un año de clases, el equipo y muchas peleas en casa, por unas horas de chat que al otro día nadie recordaba.
Lo que dicen los datos: Una revisión de muchos estudios con niños y jóvenes de 6 a 19 años encontró que tener un celular o tablet en el cuarto de noche se asociaba con dormir menos, dormir peor y tener más sueño durante el día, aunque no se usara. Fuente: Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208.
Hoy: Esta noche deja el celular cargando fuera de tu cuarto.
El sueño. Tener el celular en el cuarto de noche se asoció con dormir menos y peor, aunque no se usara. (Carter y otros, 2016)
Tus amigos. Cuando alguien mira el celular mientras otro le habla, la conversación se siente peor y el otro se siente menos importante. (Chotpitayasunondh y Douglas, 2018) Como Dani en la pizzería.
El otro lado: el celular también acerca. El grupo que te apoya cuando estás mal, la llamada a la abuela, el amigo que vive lejos. La pregunta no es «celular sí o no», sino «para qué».
La cuenta
1 · ¿Qué te has perdido por estar en la pantalla?
2 · ¿A qué hora te duermes de verdad, por el celular?
3 · ¿Para qué te sirve el celular de verdad? Escribe una cosa buena.
Esta noche, deja el celular cargando fuera de tu cuarto.
¿Cómo dormiste?
Alguien al que buscaban todos, todo el tiempo, y que sabía a quién mirar.
Terminar y seguir con la lección 5 →Fuentes de esta lección
- Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208. Consultar fuente: Carter, B., Rees, P., Hale, L., Bhattacharjee, D. y Paradkar, M. S. (2016). Association between portable screen-based media device access or use and sleep outcomes. JAMA Pediatrics, 170(12), 1202–1208.
- Chotpitayasunondh, V. y Douglas, K. M. (2018). The effects of «phubbing» on social interaction. Journal of Applied Social Psychology, 48(6), 304–316. Consultar fuente: Chotpitayasunondh, V. y Douglas, K. M. (2018). The effects of «phubbing» on social interaction. Journal of Applied Social Psychology, 48(6), 304–316.
Nadie deja de contarte cosas de un día para otro.
Va dejando de hacerlo de a poco, cada vez que le contestas mirando una pantalla.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La línea de tiempo
Caso 1Un minuto nada más
Cada noche, en la cena, Lía le cuenta a Sam todo lo que pasó en la escuela.
Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.
¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.
- Lía tiene 6 años
Cada noche, en la cena, Lía le cuenta a Sam todo lo que pasó en la escuela. Sam contesta «ajá, qué bien» mientras revisa el celular. Es solo un minuto, piensa. Mañana la escucha mejor.
Qué se pudo hacer aquí
Dejar el celular en otro lugar durante la cena y mirarla mientras habla. Para ella, ese rato es el más importante del día.
- Lía tiene 8 años
Lía ya no empieza contando. Ahora pregunta primero: «¿Me estás escuchando?». Sam dice que sí sin levantar la mirada. Ella se va a su cuarto a mitad de la historia.
Qué se pudo hacer aquí
«Perdón, no te estaba escuchando. Cuéntamelo otra vez, que ahora sí te escucho.» Los niños perdonan rápido cuando ven que el adulto se da cuenta.
- Lía tiene 11 años
En la cena cada uno mira su pantalla. Nadie lo decidió: simplemente pasó. Lía les cuenta las cosas importantes a sus amigas, no a sus papás.
Qué se pudo hacer aquí
Proponer una mesa sin pantallas y empezar por uno mismo, sin sermones.
- Lía tiene 14 años
Sam se entera por otra mamá de que Lía lleva meses triste por un problema con una amiga. Quiere hablar con ella. Lía le contesta con monosílabos, sin levantar la vista del celular. Sam se reconoce en ella.
Qué se pudo hacer aquí
Nunca es tarde. Pedirle perdón por todas las veces que no la escuchó, y estar disponible de verdad, aunque al principio ella no quiera hablar.
Cualquier momento era bueno para cambiar el rumbo, incluso el último. El mejor es hoy.
El costo: La confianza de una hija justo en los años en que más la iba a necesitar.
Lo que dicen los datos: En un estudio con familias, las interrupciones de la tecnología en el tiempo de los papás con sus hijos se asociaron con más problemas de conducta en los niños. Es una asociación: no prueba que una cosa cause la otra, pero muestra un patrón que vale la pena mirar. Fuente: McDaniel, B. T. y Radesky, J. S. (2018). Technoference: Parent distraction with technology and associations with child behavior problems. Child Development, 89(1), 100–109.
Hoy: La próxima vez que alguien de tu casa te cuente algo, aparta el celular y míralo hasta que termine.
Lo que le cuesta a quien tienes al frente
En un experimento, mientras más miraba el celular una persona durante una conversación, peor se sentía la conversación para la otra, y menos satisfecha quedaba con la relación. La razón: se sentía menos importante, como si no perteneciera. (Chotpitayasunondh y Douglas, 2018)
Pasa hasta entre desconocidos. Personas que esperaban juntas en una sala se sonrieron menos cuando tenían el celular que cuando no lo tenían. (Kushlev, Hunter, Proulx, Pressman y Dunn, 2019)
Lo que cuesta en casa
Casi la mitad de los adolescentes (46 %) dice que sus papás se distraen con el celular, al menos a veces, cuando ellos intentan hablarles. Menos de un tercio de los papás lo reconoce. (Pew Research Center, 2024)
Y en familias con hijos pequeños, las interrupciones de la tecnología en el tiempo con los papás se asociaron con más problemas de conducta en los niños. No prueba que una cosa cause la otra, pero muestra un patrón que vale la pena mirar. (McDaniel y Radesky, 2018)
Los hijos aprenden a qué cosas les damos atención mirando a qué cosas les damos atención. Lía aprendió a mirar su celular en la mesa. No se lo enseñó nadie. Lo vio.
Lo que te cuesta a ti
El sueño, cuando el celular duerme contigo. El descanso, cuando el trabajo te alcanza en todas partes. Y algo que casi no se nota: los ratos de silencio en los que pensabas tus cosas, como Sam en la fila del banco.
El otro lado: el celular también acerca
En un experimento grande, un grupo de personas dejó Facebook durante cuatro semanas. Ganaron tiempo, que usaron en parte para estar con familia y amigos, y su bienestar mejoró un poco. Pero también estuvieron menos informadas de las noticias. (Allcott, Braghieri, Eichmeyer y Gentzkow, 2020)
Por eso esta ruta no te pide que tires el celular. Te pide que te preguntes para qué. Una videollamada con alguien que vive lejos, un mensaje a quien está solo, una foto que une a la familia: eso también es el celular.
La cuenta
Paso 1 · Lo que te perdiste. ¿Hay un momento que te perdiste por estar en la pantalla? Una vuelta en el columpio, una historia, una cara.
Paso 2 · Quién dejó de hablarte. ¿Hay alguien que, cuando miras el celular, deja de contarte cosas, o te pregunta «¿me estás escuchando?»?
Paso 3 · Tu peor hora. ¿A qué hora del día le das tu peor atención a tu gente? (Al llegar del trabajo, en la cena, antes de dormir…)
Paso 4 · Lo que acerca. ¿A quién podrías usar el celular para acercarte esta semana? Una llamada, un mensaje, una foto.
La próxima vez que alguien de tu casa te cuente algo, aparta el celular y míralo hasta que termine.
¿Qué te ha costado más: lo que te perdiste, o lo que tu gente dejó de contarte?
Hasta ahora viste cómo se disfraza el celular, por qué cuesta soltarlo y lo que cuesta no hacerlo.
En la próxima lección vas a ver a alguien que tenía mil cosas pidiendo su atención, y aun así elegía a quién mirar, quitaba el ruido y sabía descansar.
Terminar y seguir con la lección 5 →Fuentes de esta lección
- Chotpitayasunondh, V. y Douglas, K. M. (2018). The effects of «phubbing» on social interaction. Journal of Applied Social Psychology, 48(6), 304–316. Consultar fuente: Chotpitayasunondh, V. y Douglas, K. M. (2018). The effects of «phubbing» on social interaction. Journal of Applied Social Psychology, 48(6), 304–316.
- Kushlev, K., Hunter, J. F., Proulx, J., Pressman, S. D. y Dunn, E. (2019). Smartphones reduce smiles between strangers. Computers in Human Behavior, 91, 12–16. Consultar fuente: Kushlev, K., Hunter, J. F., Proulx, J., Pressman, S. D. y Dunn, E. (2019). Smartphones reduce smiles between strangers. Computers in Human Behavior, 91, 12–16.
- Pew Research Center (2024). How teens and parents approach screen time. Buscar referencia: Pew Research Center (2024). How teens and parents approach screen time.
- McDaniel, B. T. y Radesky, J. S. (2018). Technoference: Parent distraction with technology and associations with child behavior problems. Child Development, 89(1), 100–109. Consultar fuente: McDaniel, B. T. y Radesky, J. S. (2018). Technoference: Parent distraction with technology and associations with child behavior problems. Child Development, 89(1), 100–109.
- Allcott, H., Braghieri, L., Eichmeyer, S. y Gentzkow, M. (2020). The welfare effects of social media. American Economic Review, 110(3), 629–676. Consultar fuente: Allcott, H., Braghieri, L., Eichmeyer, S. y Gentzkow, M. (2020). The welfare effects of social media. American Economic Review, 110(3), 629–676.
Lección 4 de 10.
Vas bien.
Para llevarteEsta noche, que todas las pantallas duerman fuera de tu cuarto.
Para llevarteEsta noche, deja el celular cargando fuera de tu cuarto.
Para llevarteLa próxima vez que alguien de tu casa te cuente algo, aparta el celular y míralo hasta que termine.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.