La vocecita mandona es tramposa: casi nunca dice su nombre. Se disfraza.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Seis disfraces
- El Mandón: «¡Se juega como yo diga!»
- El Ganón: «¡Yo gané, yo gané!» (y se burla del que perdió).
- El Presumido: «Lo mío es mejor.»
- El Enojón: «¡No fue mi culpa!»
- El Cambia-reglas: cuando va perdiendo, inventa una regla nueva.
- El que no juega más: «¡Este juego es tonto, ya no juego!»
¿Es la vocecita o no?
Decir «¡bien jugado!» cuando pierdes.
Respuesta
🙂 No es. ¡Eso es de campeones!
Decir que el dado está roto cuando vas perdiendo.
Respuesta
📣 Es la vocecita. Es el Cambia-reglas.
Ayudar a un amigo a recoger sus colores.
Respuesta
🙂 No es. Eso es ayudar, sin esperar nada.
«¡Mi dibujo es el más bonito de todos!»
Respuesta
📣 Es la vocecita. Es el Presumido.
Decir «no sé» cuando no sabes.
Respuesta
🙂 No es. ¡Eso es ser valiente!
Irte enojado del juego cuando pierdes.
Respuesta
📣 Es la vocecita. Es el que no juega más.
Lía y sus amigos juegan a la pelota. El equipo de Lía va perdiendo.
—¡Ahora el gol vale doble! —grita Lía.
Sus amigos se miran. Nadie dijo eso antes. ¿Qué disfraz se puso la vocecita?
Adivina el disfraz
El adulto actúa un disfraz (por ejemplo, el Enojón) y el niño adivina cuál es. Después, al revés.
Si ves un disfraz hoy, en ti o en alguien de tu casa, dilo con cariño: «¡Ese fue el Ganón!».
¿Qué disfraz usa más tu vocecita?
¿Por qué la vocecita se pone tan mandona?
Terminar y seguir con la lección 3 →Nadie dice «quiero quedar por encima de ti». Decimos «jaja era broma», «ya sé, ya sé» o «que me escriba él primero».
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Ocho disfraces
- El sabelotodo. «Ya sé, ya sé». No dejas que te expliquen nada.
- El de los likes. «¿Cuántos tuvo?». Lo que subes vale lo que dicen los números.
- El que aparenta. «Sí, claro, yo también». Dices que viste, que fuiste o que tienes, aunque no.
- El de la última palabra. La discusión del chat terminó, pero tú mandas un mensaje más.
- El orgulloso. «Que me escriba él primero». Prefieres perder a alguien antes que dar el primer paso.
- El que se burla. Te ríes de otros para que no se rían de ti.
- La víctima. «Nadie me entiende». Todo lo malo es culpa de otros.
- El que se compara. «Él tiene más…». Mides lo que vales por lo que tienen otros.
Todos buscan lo mismo: no quedar por debajo. Unos atacan, otros se esconden y otros se hacen los pequeños.
¿Es ego o no?
Decir «no sé» en clase.
Respuesta
No es ego. Admitir lo que no sabes es lo contrario del ego.
Subir una foto que te gusta.
Respuesta
Depende. Si la subes porque te gusta, no. Si la borras porque tuvo pocos likes, sí.
Mandar la captura de un mensaje privado «para molestar».
Respuesta
Es ego. Te ríes a costa de alguien que confió en ti.
Defender a alguien de quien se burlan.
Respuesta
No es ego. Defender lo justo no es defender tu imagen.
«Era broma, no seas exagerado.»
Respuesta
Es ego. Pone el problema en el otro.
Quedarte callado en una pelea.
Respuesta
Depende. A veces es calma. A veces es orgullo que espera que el otro venga a pedir perdón.
Las de «depende» son las más difíciles: el mismo gesto puede venir del ego o no. Lo que lo decide es para qué lo haces.
Alguien sube una foto del equipo al grupo. Teo comenta: «Jaja Dani salió con cara de papa».
Todos mandan risas. Dani no responde. Teo se siente el más gracioso del grupo. Dani, el más pequeño.
Tus dos disfraces
Paso 1 · Marca los dos disfraces que más usas.
Paso 2 · Un ejemplo real de cada uno.
Paso 3 · Pregunta a alguien de confianza (un amigo, tu hermana, tu mamá o tu papá): «¿Cuándo me pongo a la defensiva?»
La regla: solo puedes decir «gracias» o «¿me das un ejemplo?». Es incómodo. Por eso funciona.
Haz la pregunta del paso 3.
¿Qué te dijeron? ¿Qué sentiste?
¿Por qué sientes que todos te están mirando cuando te equivocas? Adelanto: casi nadie se dio cuenta.
Terminar y seguir con la lección 3 →Nadie dice «quiero quedar por encima de ti».
Decimos «solo estoy aclarando», «yo no me quejo, pero…» o «no, si yo no sé nada…».
El ego casi nunca se presenta con su nombre. Se disfraza.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Ocho disfraces
Estos son los disfraces más comunes. Casi todos usamos dos o tres.
- El que siempre tiene razón. «Sí, pero…». Corriges detalles. Te cuesta decir «no sé».
- El que interrumpe. No dejas terminar. Ya sabes lo que el otro va a decir, o eso crees.
- El de la última palabra. La discusión ya terminó, pero tú necesitas cerrarla.
- El que necesita aplausos. Haces el bien, pero te duele si nadie lo nota.
- El falso humilde. «No, si yo no sé nada…». Te rebajas esperando que te contradigan.
- La víctima. Todo lo malo es culpa de otros. Tu dolor siempre es el más grande.
- El silencio ofendido. No dices nada, pero todos saben que estás molesto. Y esperas que el otro venga a arreglarlo.
- El que lleva la cuenta. «Después de todo lo que hice…». Recuerdas cada favor y cada ofensa.
Lo que tienen en común
Los ocho buscan lo mismo: no quedar por debajo. Unos lo hacen atacando, otros escondiéndose y otros haciéndose pequeños para que los levanten.
Por eso el ego no es solo del que grita. También es del que se calla y espera que le pidan perdón.
¿Es ego o no?
Decir «no sé».
Respuesta
No es ego. Admitir lo que no sabes es lo contrario del ego.
Contar lo que hiciste para que vean que ayudaste.
Respuesta
Es ego. Ayudaste, pero lo cobras con atención.
Sentirte herido cuando no te agradecen.
Respuesta
Depende. Sentirlo es normal. El ego aparece si dejas de ayudar o lo cobras después.
Defender a un compañero al que culpan injustamente.
Respuesta
No es ego. Defender lo justo no es lo mismo que defender tu imagen.
«Yo no me quejo, pero alguien tiene que decirlo…»
Respuesta
Es ego. Es una queja disfrazada de servicio.
Pedir que reconozcan tu trabajo cuando otro se lleva el crédito.
Respuesta
Depende. Pedir lo justo no es ego. Humillar al otro para conseguirlo, sí.
Quedarte callado para no pelear.
Respuesta
Depende. A veces es paz. A veces es silencio ofendido. La diferencia está en lo que haces después.
Cambiar de opinión cuando te muestran que estabas equivocado.
Respuesta
No es ego. Es lo más difícil y lo más sano.
Las de «depende» son las más difíciles: el mismo gesto puede venir del ego o no. Lo que lo decide es para qué lo haces.
Omar llevó café para todo el equipo. Nadie dijo nada.
A la tarde, en la reunión, Omar comenta: «Bueno, al menos alguien se acordó de traer café hoy».
Algunos se ríen. Mara siente un pinchazo de culpa. Nadie sabe bien qué responder.
Omar hizo algo bueno. Pero lo cobró.
Tus dos disfraces
Paso 1 · Elige. De los ocho disfraces, marca los dos que más usas.
Paso 2 · Un ejemplo real de cada uno. Para cada disfraz, escribe una vez en que lo usaste. ¿Con quién? ¿Qué dijiste o hiciste? ¿Qué buscabas?
Paso 3 · Pregunta a alguien. Elige a una persona de confianza y pregúntale: «¿Cuándo me pongo a la defensiva?»
Solo hay una regla: no te puedes defender de la respuesta. Solo puedes decir «gracias» y, si quieres, «¿me das un ejemplo?».
Sí, es incómodo. Justamente por eso funciona.
Paso 4 · Anota lo que te dijo.
Haz la pregunta del paso 3, si no la hiciste ya. Si no es posible hoy, decide a quién y cuándo se la vas a hacer.
¿Qué te dijo la otra persona? ¿Qué sentiste mientras te lo decía?
¿Por qué una corrección tan pequeña («la película salió en 2019») se siente como un ataque?
En la próxima lección vas a entender de dónde viene el ego. Y por qué, aunque sepamos que pedir perdón es lo correcto, se siente tan mal hacerlo.
Terminar y seguir con la lección 3 →Lección 2 de 10.
Buen comienzo.
Para llevarteSi ves un disfraz hoy, en ti o en alguien de tu casa, dilo con cariño: «¡Ese fue el Ganón!».
Para llevarteHaz la pregunta del paso 3.
Para llevarteHaz la pregunta del paso 3, si no la hiciste ya. Si no es posible hoy, decide a quién y cuándo se la vas a hacer.
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