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Si manda siempre 🌧️

¿Qué pasa si la vocecita gana todos los días? · 8 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si no cambio? · 12 min

Lo que cuesta

¿Qué pierdo si no cambio? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

Cambiar las reglas una vez parece algo pequeño. ¿Y si pasa todos los días?

Para tocar

La historia de Lía

Caso 1

El juego de Lía

Lía va perdiendo en la ronda.4 viñetas · Un recreo → Al final del año

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Un recreo

    Lía va perdiendo en la ronda. Dice que no vale y cambia las reglas para ganar.

    Qué se pudo hacer aquí

    Seguir jugando y, al final, decir: «¡Bien jugado!».

  2. Una semana después

    Lía siempre quiere ser la primera, escoger el juego y ganar. Si pierde, se enoja y dice que el juego es tonto.

    Qué se pudo hacer aquí

    Dejar que otro escoja el juego hoy.

  3. Un mes después

    Los demás empiezan a jugar sin Lía. Cuando ella se acerca, le dicen que ya están completos.

    Qué se pudo hacer aquí

    Acercarse y decir: «Perdón por cambiar las reglas. ¿Puedo jugar?».

  4. Al final del año

    Lía pasa los recreos sola. Ya no le importa ganar. Lo que quiere es que la inviten.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía puede. Pedir perdón y jugar bonito un día, y otro, y otro.

El costo: Los amigos del recreo.

Lo que dicen los datos: Hasta los bebés de un año y medio ayudan a otras personas sin que nadie se lo pida. Ser buen compañero también es parte de ti. Fuente: Warneken, F. y Tomasello, M. (2006). Altruistic helping in human infants and young chimpanzees. Science, 311(5765), 1301–1303.

Hoy: En el próximo juego, gana o pierdas, di: «¡Bien jugado!».

La idea

Cuando la vocecita gana, a veces perdemos algo más importante: los amigos.

El ejercicio

La balanza ⚖️

De un lado, «ganar el juego». Del otro, «que mis amigos quieran jugar conmigo». ¿Qué pesa más?

Escribe aquí…
Para hoy

Cuando juegues, deja que otro escoja el juego.

Para conversar

¿Alguna vez la vocecita te hizo perder a un amigo, aunque sea un ratito?

Lo que viene

La historia de un hombre que podía ser el más importante y prefirió ayudar.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Para empezar

«Era broma, no seas exagerado.» Cinco palabras. Pueden costar mucho.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

La captura

Dani le escribe a Teo un mensaje privado contándole que le gusta alguien del curso.4 viñetas · Viernes en la noche → Al terminar el año

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Viernes en la noche

    Dani le escribe a Teo un mensaje privado contándole que le gusta alguien del curso. A Teo le da risa y le manda la captura al grupo de amigos «solo para molestar».

    Qué se pudo hacer aquí

    No mandarla. Un mensaje privado es un secreto que te confiaron.

  2. El lunes

    Todo el curso sabe. Dani le pide a Teo que borre la captura. Teo responde: «Era una broma, no seas exagerado».

    Qué se pudo hacer aquí

    «Tienes razón. Me pasé. La borro y le pido al grupo que la borre.» Todavía era fácil.

  3. Un mes después

    Dani se salió del grupo y ahora come solo. Algunos dicen que Teo «se pasó», pero nadie lo dice en voz alta. Teo se convence de que Dani exageró.

    Qué se pudo hacer aquí

    Teo podría buscar a Dani y pedirle perdón de verdad, en persona: decir qué hizo, que estuvo mal y qué puede hacer.

  4. Al terminar el año

    Dani se cambió de grupo y está bien. Teo perdió a su mejor amigo desde la primaria. Además, en el curso ahora tiene fama de alguien con quien no se puede contar.

    Qué se pudo hacer aquí

    Nunca es tarde para una disculpa. Puede que la amistad no vuelva a ser igual, pero pedir perdón cierra la herida de los dos.

El costo: Un mejor amigo de años y la confianza del curso, por una broma de diez segundos.

Lo que dicen los datos: En una encuesta del Pew Research Center en Estados Unidos, el 46 % de los adolescentes de 13 a 17 años dijo haber vivido al menos una forma de acoso en internet. Las más comunes: que los insultaran (32 %) y que difundieran rumores falsos sobre ellos (22 %). Fuente: Vogels, E. A. (2022). Teens and Cyberbullying 2022. Pew Research Center.

Hoy: Antes de reenviar algo de otra persona, pregúntate: «¿Le gustaría que lo vieran todos?».

La idea

El ego casi nunca destruye algo de un golpe. Lo va desgastando: una broma, una excusa, un «no seas exagerado». Hasta que un día ya no queda nada que defender.

Y lo más difícil: casi siempre, el que lo pierde todo cree que tenía razón.

El ejercicio · 6 min

La cuenta

Paso 1 · Piensa en una amistad o una relación que el ego dañó.

Paso 2 · Haz las dos columnas.

Paso 3 · Si esa persona se fuera de tu vida mañana, ¿qué te gustaría haberle dicho?

Paso 4 · Una sola acción pequeña para esta semana.

Para hoy

Dile a alguien «en esto tenías razón», sin «pero».

Bitácora

¿Cómo reaccionó? ¿Cómo te sentiste?

Lo que viene

Una historia muy antigua de alguien que podía haber sido rey y no quiso.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Para empezar

Diez segundos.

Eso es lo que tarda decir «tienes razón, se me pasó, ya lo pago».

Ahora vas a ver lo que puede costar no decirlo.

Para tocar

La línea de tiempo

Caso 1

La cuenta pendiente

Mara le dice a Sam que olvidó pagar la luz.4 viñetas · Día 1 → Tres años después

Caso ilustrativo. Los personajes y los hechos son inventados. El patrón está basado en evidencia.

¿Dónde habrías cambiado el rumbo? Elige la viñeta en la que tú habrías hecho algo distinto.

  1. Día 1

    Mara le dice a Sam que olvidó pagar la luz. Tiene razón. Sam responde: «¿Y tú? ¿Ya se te olvidó lo del dentista?». Discuten diez minutos sobre quién olvida más.

    Qué se pudo hacer aquí

    «Tienes razón, se me pasó. Ya lo pago.» Diez segundos, y la discusión no habría existido.

  2. Tres meses después

    Ya no hace falta un error grande. Cualquier comentario se responde con otro. Los dos llevan una lista mental de lo que el otro ha hecho mal. Lía empieza a irse a su cuarto cuando sube el tono.

    Qué se pudo hacer aquí

    Uno de los dos podría decir: «Estamos llevando la cuenta. ¿Podemos parar?». Darse cuenta del patrón ya cambia algo.

  3. Un año después

    Ya casi no discuten, porque casi no hablan. Cada uno evita los temas que pueden terminar en pelea, y son casi todos. Comparten la casa, pero no la vida.

    Qué se pudo hacer aquí

    Una conversación sin ganar ni perder: «Te extraño. No quiero que sigamos así». Muchas parejas buscan ayuda de un profesional en este punto, y les sirve.

  4. Tres años después

    Teo y Lía discuten igual que sus papás: nadie cede, todos llevan la cuenta. Sam y Mara se reconocen en ellos y no les gusta lo que ven.

    Qué se pudo hacer aquí

    Todavía se puede. Que los hijos vean a sus papás decir «Me equivoqué» y «Tienes razón» es la mejor forma de enseñarles a hacerlo.

El costo: Años de distancia en una relación que empezó con cariño, y unos hijos que aprendieron que equivocarse se defiende atacando.

Lo que dicen los datos: En sus estudios con parejas, el psicólogo John Gottman encontró que ponerse a la defensiva, responder a una queja con otra queja en vez de escucharla, era una de las cuatro conductas que mejor predecían la separación. Fuente: Gottman, J. M. (1994). What Predicts Divorce? The Relationship Between Marital Processes and Marital Outcomes. Lawrence Erlbaum.

Hoy: Piensa en alguien con quien llevas la cuenta. La próxima vez que tenga razón en algo pequeño, díselo sin «pero».

La idea
  1. Lo que dicen los estudios de parejas

    El psicólogo John Gottman estudió durante décadas cómo discuten las parejas. Encontró cuatro conductas que se asocian mucho con la separación: la crítica a la persona (no a lo que hizo), el desprecio, ponerse a la defensiva y cerrarse como un muro. (Gottman y Levenson, 2000)

    Ponerse a la defensiva es justo lo que hizo Sam: responder una queja con otra queja. El antídoto que propone es sencillo y difícil a la vez: asumir tu parte, aunque sea solo una parte.

  2. No solo en pareja

    Lo mismo pasa en el trabajo. En otro naufragio, Mara se vuelve jefa y, cada vez que alguien la cuestiona, se defiende. Su equipo aprende a callar. Meses después, un error que nadie se atrevió a señalar hunde el proyecto.

    El ego casi nunca destruye algo de un golpe. Lo va desgastando, comentario por comentario, hasta que un día ya no hay nada que defender.

El ejercicio · 10 min

La cuenta

Paso 1 · Elige una relación donde el ego ya cobró algo. Puede ser con tu pareja, un hermano, un amigo, tu papá, tu mamá, alguien del trabajo.

Paso 2 · Haz las dos columnas.

Paso 3 · Una pregunta difícil. Si supieras que esa persona no va a estar en tu vida dentro de un año, ¿qué harías distinto esta semana?

No es para asustarte. Es para mirar lo que de verdad importa. La vida pasa rápido, y la gente también.

Paso 4 · Una sola acción. Escribe una cosa pequeña que podrías hacer con esa persona. No tiene que arreglarlo todo. Solo cambiar el rumbo un poco.

Para hoy

Dile a alguien «en esto tenías razón». Sin «pero». Puede ser algo pequeño: una receta, una ruta, una opinión sobre una película.

Bitácora

¿Cómo reaccionó la persona cuando le diste la razón? ¿Cómo te sentiste tú?

Lo que viene

Hasta ahora viste cómo se ve el ego, de dónde viene y lo que cuesta.

En la próxima lección vas a ver lo contrario: cómo actúa alguien que no necesita ganar. Es una de las historias más antiguas que conocemos, y sigue siendo de las más sorprendentes.

Terminar y seguir con la lección 5 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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