¿Alguna vez pensaste que los del otro curso, el otro equipo o el otro barrio eran peores, sin conocerlos?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Para el adulto: lean juntos. No hay respuestas buenas ni malas. Cuenten sus propios ejemplos: «A mí también me pasa». Los niños aprenden quién es «nosotros» y quién es «ellos» escuchando lo que decimos los grandes en la mesa, en el auto y frente a la tele. Esta ruta les va a servir a ustedes tanto como a ellos.
A veces armamos equipos chiquitos: «nosotros» y «ellos». Nosotros somos los buenos. Ellos son los raros, los pesados, los malos.
Pero cuando conoces a alguien de «ellos», descubres que es un niño como tú: con nombre, con familia, con cosas que le gustan.
Todos podemos estar en el equipo grande 🤝.
Tu espejo
El adulto lee cada frase en voz alta.
En el recreo, una amiga de Lía dice:
—Los del 4.º B son todos pesados. No jueguen con ellos.
Todas asienten. Lía también.
Después se acuerda de algo.
—Martín es del 4.º B. Y siempre me presta sus colores.
Sus amigas se quedan calladas.
Nadie conocía de verdad a los del 4.º B. Solo conocían el nombre del curso.
Dibuja tus equipos ✏️
Dibuja un círculo chiquito con las personas que son «tu equipo». Después, dibuja un círculo grande alrededor. ¿A quién más podrías invitar al círculo grande?
Hoy eres detective 🔍. Cuando escuches «esos» o «los otros», pregúntate: ¿de quién están hablando? ¿Lo conozco?
¿Hay algún grupo que te parece «peor» sin conocerlo?
Los equipos chiquitos tienen trucos. ¡Vamos a descubrirlos!
Terminar y seguir con la lección 2 →Piensa en un grupo que no te cae bien: los del otro colegio, la otra barra, los de cierto barrio, los de otro país. ¿A cuántos de ellos conoces por su nombre?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Todos tenemos un «ellos». No es ser mala persona: es algo que hace la cabeza de todos. Y tener tu equipo, tu barrio o tus ideas está bien.
El problema empieza cuando el grupo te tapa a la persona. Cuando «ellos» dejan de tener nombre y pasan a ser «esos».
El odio casi nunca empieza con golpes. Empieza con un meme, un apodo, un «son todos iguales».
Lo que esta ruta no te pide: que estés de acuerdo con todos ni que dejes tu equipo. Criticar una idea no es odiar a una persona.
Antes del espejo: responde pensando en lo que hiciste, dijiste y pensaste este mes.
Tu espejo
El curso de Teo va a jugar un partido contra el colegio del barrio de al lado. En el chat del curso empiezan los mensajes:
«Los de ese barrio son todos unos ladrones.»
«Cuiden las mochilas, jaja.»
Teo manda un emoji de risa.
Entonces Dani escribe: «Mi primo estudia ahí. Es el mejor de su curso».
El chat se queda en silencio.
Nadie en el curso conocía a nadie de ese colegio. El grupo les tapaba a las personas. Dani, sin querer, les mostró una.
Tu mapa de los «ellos»
1 · Piensa en tres grupos que te generan rechazo.
2 · Completa la frase.
Cada vez que digas o pienses «ellos» o «esos», fíjate de quién estás hablando.
¿Conoces a alguien de esos grupos que no encaja en lo que piensas?
El odio se disfraza de «es solo un chiste» y de «yo solo lo reenvié».
Terminar y seguir con la lección 2 →Piensa en un grupo de personas que no te cae bien. Los de otro país, la otra barra, los que votan distinto, los de cierto barrio.
Ahora piensa: ¿a cuántas de esas personas conoces por su nombre?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Todos tenemos un «ellos»
Desde que somos niños dividimos el mundo en «nosotros» y «ellos». Mi equipo y el otro. Mi barrio y el de allá. Los de aquí y los de afuera.
No es ser mala persona: es algo que hace la cabeza de todos. Y tener un equipo, un barrio o unas ideas no tiene nada de malo.
El problema empieza cuando el grupo nos tapa a la persona. Cuando «ellos» dejan de ser gente con nombre, con historia y con familia, y pasan a ser una sola cosa: «esos», «esa gente», «los de siempre».
Cómo empieza
El odio al otro casi nunca empieza con violencia. Empieza con palabras pequeñas:
- un «son todos iguales»;
- un meme que se reenvía «porque es chistoso»;
- un «no soy racista, pero…»;
- un insulto en el partido, delante de los hijos.
Ninguna de esas cosas parece grave. Pero el odio crece justo así: de a poco, con cosas que parecen pequeñas.
Lo que esta ruta no te pide
No te pide que estés de acuerdo con todos, ni que dejes de ser de tu equipo, ni que te calles lo que piensas. Criticar una idea no es odiar a una persona.
Te pide algo más simple y más difícil: ver a la persona detrás del grupo. Y, de a poco, agrandar el «nosotros».
Dónde aparece
Hay seis momentos en los que aparece el «ellos»:
- Cómo hablas de ellos: como si fueran una sola persona.
- Lo que compartes: los memes, las noticias, los mensajes.
- Las palabras que usas: las que sirven para bichos, guerras o basura.
- Los chistes: el acento, el origen, el barrio.
- Lo que aprendiste en casa: lo que escuchabas en la mesa en tu infancia.
- La herida: cuando lo que te hizo una persona se vuelve una sentencia contra todo su grupo.
Antes del espejo
Responde pensando en lo que hiciste, dijiste y pensaste este último mes, no en cómo te gustaría ser. Nadie más ve tus respuestas.
Tu espejo
Almuerzo del domingo en la casa de Tita. Se habla de las noticias.
—Esa gente que llega de afuera es toda igual —dice Tita—. Vienen a aprovecharse.
Mara y Sam se ríen. Nadie dice nada.
Lía, que tiene 9 años, deja de comer.
—¿Andrés también?
Andrés es el panadero de la esquina. Llegó de otro país hace tres años. Todas las mañanas, cuando Lía pasa camino al colegio, le regala un pan.
Silencio.
—Bueno, Andrés es distinto —dice Tita.
—¿Y cuántos más son distintos? —pregunta Lía.
Nadie contesta.
Tita no conoce a «esa gente». Conoce a una sola persona que llegó de afuera, y esa persona no encaja en lo que ella dice. El grupo le tapaba a la persona. Y su nieta, sin saberlo, le acaba de mostrar una.
Tu mapa de los «ellos»
Busca un lugar tranquilo.
Paso 1 · Elige. Piensa en tres grupos de personas que te generan rechazo, desconfianza o antipatía. Pueden ser de otro país, de otro barrio, de otro equipo, de otras ideas.
Paso 2 · Escribe. Para cada uno, responde:
Paso 3 · Mira las tres juntas. ¿Cuántas veces marcaste «ninguna»? ¿Cuántas veces lo que piensas viene de algo que viviste, y cuántas de algo que escuchaste?
Paso 4 · Completa la frase.
Lo vas a usar en la lección 9, cuando armes tu plan.
Cada vez que digas o pienses «ellos», «esa gente» o «esos», fíjate de quién estás hablando.
No tienes que cambiar nada. Solo darte cuenta de cuántas veces aparece.
De tus tres grupos, ¿hay alguno del que conozcas a una persona que no encaja en lo que piensas del grupo?
El odio casi nunca suena a odio. Suena a «solo lo reenvié», a «es un chiste» o a «no soy…, pero».
En la próxima lección vas a conocer sus ocho disfraces. Y vas a descubrir cuáles usas tú.
Terminar y seguir con la lección 2 →Lección 1 de 10.
Buen comienzo.
Para llevarteHoy eres detective 🔍. Cuando escuches «esos» o «los otros», pregúntate: ¿de quién están hablando? ¿Lo conozco?
Para llevarteCada vez que digas o pienses «ellos» o «esos», fíjate de quién estás hablando.
Para llevarteCada vez que digas o pienses «ellos», «esa gente» o «esos», fíjate de quién estás hablando.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.