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¿Por qué pica? 🤔

¿De dónde sale el bichito? · 8 min

De dónde viene

¿Por qué nos pasa a todos? · 12 min

De dónde viene

¿Por qué nos pasa a todos? · 15 min

Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.

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Para empezar

¿Por qué te da envidia el juguete de tu mejor amigo y no el de un niño que no conoces?

La idea
  • El bichito pica más con la gente cercana: amigos, hermanos, compañeros.
  • Pica más con lo que a ti te importa. Si te encanta dibujar, te pica el dibujo de otro. Si no, ni lo notas.
  • El bichito cree que la vida es una torta: si al otro le toca más, a ti te toca menos. ¡Pero no es verdad! Que tu amigo tenga un juguete no te quita los tuyos.
  • Cuando creces, el bichito pica menos. En un estudio con niños de 7 a 13 años, los más grandes sentían menos envidia, y los que sentían menos envidia repartían de forma más justa. (Steinbeis y Singer, 2013)
Para tocar

¿Verdad o mentira?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si siento envidia, soy malo.»

    Respuesta

    Mentira. A todos nos pica.

  2. «Si mi amigo tiene más, yo tengo menos.»

    Respuesta

    Mentira. Lo suyo no te quita lo tuyo.

  3. «El bichito me dice lo que me gusta.»

    Respuesta

    Verdad. Por eso vale la pena escucharlo.

  4. «Puedo aprender lo que el otro sabe hacer.»

    Respuesta

    Verdad. ¡Pregúntale cómo lo hace!

La escena

Sara dibuja caballos muy bonitos. A Lía le pica el bichito.

Lía piensa: «¿Qué me está diciendo el bichito?». Y descubre: «¡Que yo también quiero dibujar caballos!».

El ejercicio

¿Qué te dice tu bichito?

El niño piensa en algo que le dio envidia. El adulto pregunta: «¿Qué te está diciendo el bichito que te gusta?». Después, al revés: el adulto cuenta una envidia suya.

Solo para el adulto: compararlo con hermanos o compañeros siembra envidia y no lo motiva. Mejor compararlo con él mismo: «Mira cuánto mejoraste». Y cuando sienta envidia, no lo regañes: ayúdalo a ponerle nombre y a descubrir qué quiere.

Para hoy

Cuando te pique el bichito, pregúntate: «¿Qué me gusta de eso?».

Para conversar

¿Qué te dijo tu bichito que te gusta?

Lo que viene

La historia de Lía y la medalla.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Un famoso se compra una mansión. Te da igual.

Tu amigo entra al equipo y tú no. No puedes dormir.

La idea
  1. Envidiamos a los cercanos, en lo que nos importa

    Duele más cuando alguien parecido a ti te supera en algo que es parte de quien eres. (Tesser, 1988) Si te importa el fútbol, te pica el gol de tu amigo. Si no, ni lo notas.

  2. La vida no es una torta

    Sentimos que si al otro le toca más, a nosotros menos. Las personas que piensan así confían menos en los demás. (Różycka-Tran y otros, 2015) En casi todo lo que importa (amigos, lo que aprendes, la alegría), lo que gana el otro no te lo quita.

  3. Las redes muestran la vitrina

    Ves la foto buena, no el día malo. Mirar sin hablar con nadie aumenta la envidia y baja el ánimo. (Verduyn y otros, 2015)

  4. A tu edad pesa más

    En un estudio con miles de adultos, la envidia era más alta en los más jóvenes y bajaba con los años. (Mujcic y Oswald, 2018) No es que estés exagerando: es una etapa en la que la comparación se siente fuerte. Y se puede manejar.

  5. Dos preguntas deciden qué envidia sale

    ¿Se lo merece? ¿Puedo yo? Cuando crees que también puedes mejorar, la envidia te empuja. (van de Ven y otros, 2011) Cuando crees que no, te hace rendirte o atacar.

    La clave: la envidia solo ayuda cuando la conviertes en un paso concreto. Si se queda dando vueltas, desgasta.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «Si siento envidia, soy mala persona.»

    Respuesta

    Falso. Todos la sentimos. Lo que importa es qué haces con ella.

  2. «La envidia siempre te motiva.»

    Respuesta

    Falso. Solo si la conviertes en algo que hacer. Si se queda dando vueltas, desgasta.

  3. «Lo que se ve en redes es la vida real.»

    Respuesta

    Falso. Es la vitrina, no el detrás de escena.

  4. «Si a él le va bien, a mí me va peor.»

    Respuesta

    Casi nunca. En casi todo lo que importa, lo que gana el otro no te lo quita.

La escena

Teo escribe en sus notas: «Me da envidia Dani porque entró al equipo».

Abajo: «Lo que quiero de verdad es… jugar más. Mejorar mi pierna izquierda».

Al día siguiente le pregunta al entrenador: «¿Qué me falta para estar en la lista?».

El ejercicio · 6 min

Traduce tu envidia

¿Es posible para mí?

Si la respuesta es «no lo quiero tanto», también es un hallazgo: a veces solo queremos no quedar atrás.

Para hoy

Da tu primer paso pequeño.

Bitácora

¿Qué descubriste al traducir tu envidia?

Lo que viene

Una broma en el grupo. Un amigo de años. Un equipo. En la próxima lección vas a ver cómo se conectan.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección
Para empezar

Un desconocido gana la lotería. Te da igual.

Tu hermano gana un poco más que tú en su nuevo trabajo. Te quita el sueño.

¿Por qué?

La idea
  1. Envidiamos a los cercanos, en lo que nos importa

    Casi nadie envidia a un millonario que no conoce. Envidiamos a la gente parecida a nosotros: amigos, hermanos, compañeros, vecinos.

    Y no en cualquier cosa. Duele más cuando alguien cercano nos supera en algo que es parte de quienes somos. (Tesser, 1988) Si te importa ser buen cocinero, el asado de tu cuñado te pica. Si no te importa, ni lo notas.

    En un estudio, la envidia fue mayor cuando la persona acababa de recibir una mala noticia sobre algo importante para ella, y el otro brillaba justo en eso. (Salovey y Rodin, 1984)

    Por eso la envidia es tan útil, si la escuchas: apunta justo a lo que te importa.

  2. La vida no es una torta

    Muchos sentimos que si a otro le toca un pedazo más grande, a nosotros nos toca uno más chico.

    En un estudio en 37 países, las personas que creían que «el éxito de unos es el fracaso de otros» confiaban menos en los demás y tenían menor autoestima. (Różycka-Tran, Boski y Wojciszke, 2015)

    A veces sí hay un solo puesto. Pero en casi todo lo que de verdad importa (el cariño, lo que aprendes, la alegría, una buena vida) lo que gana el otro no te lo quita a ti.

  3. Comparamos nuestro detrás de escena con la vitrina de otros

    En redes vemos lo mejor de cada persona: el viaje, la casa, el título, la foto buena. No vemos las deudas, las peleas ni los días malos.

    En un estudio, usar Facebook solo mirando, sin escribir ni hablar con nadie, empeoró el ánimo a lo largo del día. Y lo hizo a través de la envidia. (Verduyn y otros, 2015)

  4. Dos preguntas deciden qué envidia sale

    Cuando sientes el pinchazo, tu cabeza se hace dos preguntas, casi sin que te des cuenta:

    • ¿Se lo merece? Si sientes que sí, es más fácil que la envidia te empuje a mejorar. Si sientes que no, empuja a bajar al otro.
    • ¿Puedo yo? En un estudio, la envidia motivó a la gente a rendir mejor solo cuando creía que mejorar era posible. Cuando parecía imposible, no motivó. (van de Ven, Zeelenberg y Pieters, 2011)

    En corredores de maratón, la envidia que empuja se asoció con metas más altas y mejores tiempos. La que quiere que el otro baje, con abandonar la meta. (Lange y Crusius, 2015)

  5. Lo que casi nadie dice

    La envidia duele de verdad. En un estudio pequeño, sentir envidia activó zonas del cerebro asociadas al dolor. Y cuando a la persona envidiada le iba mal, se activaron zonas asociadas a la recompensa. (Takahashi y otros, 2009)

    No es maldad. Es algo humano que conviene conocer, para que no decida por ti.

  6. Lo más importante de esta lección

    Hay una idea muy repetida: «la envidia sana te motiva». Es verdad a medias.

    En un estudio que siguió a 18 000 adultos durante años, la envidia predijo peor salud mental y menos bienestar en el futuro. Y no predijo más éxito. (Mujcic y Oswald, 2018)

    La envidia solo ayuda cuando haces algo con ella: cuando la conviertes en un paso concreto hacia lo que quieres. Si se queda dando vueltas, desgasta.

Para tocar

¿Verdadero o falso?

Elige y la tarjeta te muestra lo que dice la evidencia.

  1. «La envidia sana no existe.»

    Respuesta

    Falso. Hay una envidia que te da ganas de mejorar. Pero solo sirve si la conviertes en acción.

  2. «Si siento envidia, es porque soy mala persona.»

    Respuesta

    Falso. Todos la sentimos. Lo que importa es qué haces con ella.

  3. «La envidia siempre te motiva.»

    Respuesta

    Falso. Sostenida en el tiempo, se asocia con peor salud mental, no con más éxito.

  4. «Si a él le va bien, a mí me va peor.»

    Respuesta

    Casi nunca. En casi todo lo que importa, lo que gana el otro no te lo quita a ti.

  5. «Envidiamos más a los que están lejos y tienen mucho.»

    Respuesta

    Falso. Envidiamos más a los cercanos y parecidos, en lo que nos importa.

La escena

Sam se queda pensando en lo que dijo de Omar en el carro.

Esa noche escribe en una libreta: «Envidio a Omar por la casa».

Abajo escribe: «Lo que quiero de verdad es… dejar de pagar alquiler. Tener algo nuestro».

Y abajo: «¿Es posible? No este año. En tres, quizás, si ahorramos».

Al día siguiente le escribe a Omar: «¿Cómo hiciste para juntar la prima?».

Omar le manda un audio de diez minutos.

El ejercicio · 10 min

Traduce tu envidia

Paso 1 · Elige. Vuelve a tu mapa de comparaciones (lección 1) y elige la envidia que más te pesa.

Paso 2 · Tradúcela.

¿Es posible para mí?

Paso 3 · Si la respuesta fue «no lo quiero tanto». También es un hallazgo. A veces envidiamos cosas que no queremos: solo queremos no quedar atrás. Soltarlas libera.

Paso 4 · Si la respuesta fue «no». Hay cosas que no están a tu alcance: otra familia, otro cuerpo, otra historia. Escribe qué parte de eso sí puedes buscar a tu manera.

Para hoy

Da el primer paso pequeño que escribiste. Si no es posible hoy, pon la fecha.

Bitácora

¿Qué descubriste al traducir tu envidia? ¿Era lo que pensabas?

Lo que viene

Una sonrisa forzada. Un comentario en el pasillo. Así empezó.

En la próxima lección vas a ver cómo un ascenso que no fue para Mara le costó un año entero.

Terminar y seguir con la lección 4 →
Fuentes de esta lección

Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.

Antes de empezar

La vida se nos va mientras esperamos que empiece.

No soy experto en nada. Soy alguien que se equivoca seguido y que todavía está aprendiendo a vivir.

Hice este lugar porque la felicidad casi nunca está después: está en las personas que hoy tienes cerca y en el día que estás viviendo.

Aquí no vas a encontrar sermones. Vas a encontrar rutas cortas para mirarte con honestidad y cambiar algo, de a poco.

Siempre es un buen momento para empezar.

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