El espejo 🪞
¿Me pica el bichito verde? · 8 min
El espejo
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Cada edad tiene su avance. Las personas de la misma edad comparten este espacio y su bitácora en este navegador.
¿Alguna vez a otro niño le regalaron algo que tú querías muchísimo? ¿Qué sentiste en la panza?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
A veces, cuando otro tiene algo que queremos, nos pica un bichito verde por dentro. Se siente feo: la panza apretada, la cara caliente, ganas de decir «¡es feo!».
Ese bichito se llama envidia. A todos nos pica. Hasta a los grandes.
No eres malo por sentirlo. El bichito solo te está diciendo: «Eso me gusta». Lo importante es qué haces después.
Tu espejo
El adulto lee cada frase en voz alta y el niño elige.
A Dani le regalaron el juguete que Lía quería. Lo trae al recreo.
—Es feo —dice Lía.
Pero no es feo. A Lía le encanta. El bichito verde habló por ella.
Dibuja tu bichito ✏️
Dibuja cómo te imaginas tu bichito verde. ¿Es grande o chiquito? ¿Qué cara tiene? ¿Qué dice cuando pica?
Después, ponle un nombre.
Hoy eres detective 🔍. Cuando sientas el bichito, dile en tu cabeza: «Te vi».
¿Cuándo fue la última vez que te picó el bichito?
El bichito tiene disfraces. ¡Vamos a descubrirlos!
Terminar y seguir con la lección 2 →Piensa en la última vez que un amigo te contó algo bueno: que entró al equipo, que le fue increíble en un examen, que alguien le escribió.
¿Qué sentiste primero, un segundo antes de decir «qué bien»?
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
La envidia es el pinchazo que sientes cuando otro tiene algo que tú quieres. Casi nadie lo dice en voz alta. Pero todos lo sentimos.
No te hace mala persona. Es una señal de lo que quieres.
Hay dos envidias (van de Ven y otros, 2009):
- La que te empuja: «Quiero aprender a hacer eso».
- La que quiere que el otro baje: «Seguro el entrenador lo prefiere».
Empiezan igual. Lo que cambia es lo que haces después.
Antes del espejo
Responde pensando en lo que sentiste e hiciste este mes, no en cómo te gustaría ser.
Tu espejo
El entrenador publica la lista del equipo titular. Dani está. Teo no.
—¡Felicidades! —le dice Teo.
Esa noche, en el grupo del curso, Teo escribe: «Seguro el entrenador lo prefiere».
Teo no odia a Dani. Son amigos desde la primaria. Pero Teo también quería estar en esa lista, y eso no lo dijo. Dijo otra cosa.
El mapa de tus comparaciones
Paso 1 · Piensa en tres personas que te dieron envidia hace poco: amigos, hermanos, compañeros, gente que sigues en redes.
Paso 2 · Para cada una, responde. Si no quieres escribir, solo elige.
Paso 3 · ¿Se repite algo?
Paso 4 · Completa la frase.
Fíjate en una sola vez en que te compares con alguien. Solo date cuenta.
¿Qué te costó más admitir?
La envidia se disfraza: de broma, de «no me importa», de «no es justo». En la próxima lección vas a descubrir sus disfraces.
Terminar y seguir con la lección 2 →Fuentes de esta lección
- van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419–429. Consultar fuente: van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419–429.
Piensa en la última vez que alguien te contó una buena noticia. Un ascenso, un viaje, una casa, un bebé, un premio.
¿Qué sentiste primero? No lo que dijiste. Lo que sentiste un segundo antes de decir «¡qué bien!».
Si fue un pinchazo, no estás solo. De eso se trata esta ruta.
Gracias por contarlo. No eres la única persona.
Qué es la envidia
La envidia es el dolor que sentimos cuando otra persona tiene algo que queremos. Puede ser un logro, una cosa, una relación, el reconocimiento de los demás o una vida que parece más fácil. (Smith y Kim, 2007)
Es de las emociones que menos admitimos. Decimos «estoy cansado», «no me cae bien» o «no es justo». Casi nunca decimos «tengo envidia».
Y sin embargo, todos la sentimos. No te hace mala persona. Es una señal de que hay algo que quieres.
Dos envidias
En estudios hechos en varios países, la gente describió dos experiencias distintas. (van de Ven, Zeelenberg y Pieters, 2009)
- La envidia que te empuja a subir: «Quiero aprender a hacer eso». Te dan ganas de mejorar.
- La envidia que quiere que el otro baje: «Seguro tuvo palanca». Te dan ganas de que le vaya peor.
Las dos empiezan igual: con el pinchazo. Lo que cambia es lo que haces después. Esta ruta es para aprender a elegir.
Una advertencia antes del espejo
La envidia se esconde muy bien, hasta de nosotros mismos. Por eso, en el espejo que viene, no respondas pensando en cómo te gustaría ser. Responde pensando en lo que sentiste e hiciste este último mes.
Tu espejo
Sam y Mara vuelven de cenar con Omar. En la cena, Omar les contó que va a comprar una casa.
—¡Qué bien! —dijo Sam—. Te lo mereces.
En el carro, Sam maneja callado. Después de un rato dice:
—Con lo que gana, seguro le ayudaron los papás.
—Puede ser —dice Mara—. ¿Por qué lo dices?
—Por nada.
Sam no está enojado con Omar. Omar es su amigo desde hace quince años. Lo que pasa es que Sam también quiere una casa, y siente que va atrasado. Pero eso no lo dijo. Dijo otra cosa.
La envidia casi nunca dice su nombre. Habla por nosotros, en frases pequeñas que parecen comentarios.
El mapa de tus comparaciones
Busca un lugar tranquilo.
Paso 1 · Recuerda. Piensa en tres personas que te dieron envidia hace poco. Pueden ser cercanas o lejanas: un amigo, un hermano, alguien del trabajo, alguien que sigues en redes.
Paso 2 · Escribe. Para cada una, responde:
Paso 3 · Mira las tres juntas. ¿Se repite algo? Casi siempre envidiamos a gente parecida a nosotros, en cosas que nos importan mucho. Eso no es casualidad: la envidia apunta justo a lo que queremos.
Paso 4 · Completa la frase.
Lo vas a usar en la lección 3, cuando aprendas a traducir tu envidia.
Fíjate en una sola vez en que te compares con alguien.
No tienes que cambiar nada. Solo date cuenta. ¿Con quién fue? ¿En qué? ¿Te hizo sentir más o menos?
¿Qué te costó más admitir en el espejo o en el mapa?
La envidia casi nunca se presenta con su nombre. Se disfraza de crítica, de silencio, de «no me importa» y hasta de «no es justo».
En la próxima lección vas a conocer sus ocho disfraces. Y vas a descubrir cuáles usas tú.
Terminar y seguir con la lección 2 →Fuentes de esta lección
- Smith, R. H. y Kim, S. H. (2007). Comprehending envy. Psychological Bulletin, 133(1), 46–64. Consultar fuente: Smith, R. H. y Kim, S. H. (2007). Comprehending envy. Psychological Bulletin, 133(1), 46–64.
- van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419–429. Consultar fuente: van de Ven, N., Zeelenberg, M. y Pieters, R. (2009). Leveling up and down: The experiences of benign and malicious envy. Emotion, 9(3), 419–429.
Lección 1 de 10.
Buen comienzo.
Para llevarteHoy eres detective 🔍. Cuando sientas el bichito, dile en tu cabeza: «Te vi».
Para llevarteFíjate en una sola vez en que te compares con alguien. Solo date cuenta.
Para llevarteFíjate en una sola vez en que te compares con alguien.
Lo que escribes y tu avance se guardan solo en este dispositivo. Al terminar la lección sumamos 1 al total, sin saber quién eres.